La propuesta conceptual de esta casa, situada en una zona costera del sur de Chile, consta de dos volúmenes de planta cuadrada que, de manera sutil, rotan y se desplazan para generar el acceso central a la vivienda y facilitar vistas panorámicas de 360 grados. La casa se encuentra emplazada en un territorio muy singular con el Pacífico al poniente, dunas cubiertas de plantas suculentas y la cordillera de la costa al oriente, por lo que en todo momento se busca brindar a los clientes de la experiencia de vivir este contraste de paisajes, enmarcando en cada espacio de la casa la vista y la iluminación más conveniente.
El volumen más cercano a la playa alberga el programa de vivienda. Aquí se diseña un espacio central bañado por una luz cenital, que sirve como el corazón de la casa y alberga las zonas comunes. Este espacio se convierte en un lugar de encuentro, donde Coni, Alejandro y Pelusita, su familia y sus amigos pueden reunirse alrededor de la chimenea, para disfrutar de la vista al océano y la calidez del sol. Las habitaciones por su parte se ubican al norponiente para captar las ultimas horas de sol en invierno y favorecer el calentamiento pasivo de la casa. Un solo elemento se eleva sobre la horizontal, como un torreón con vistas predominantes. El estudio-taller para los tapices de Coni y los cuadros de Alejandro.
Por otro lado, en el volumen más cercano al acceso, se encuentra un gran patio interior con un fogón en el centro, perfectamente protegido del «surazo», el viento frio tan característico de las costas chilenas. En este espacio se encuentran las áreas para relajación, entretenimiento y creatividad. El quincho, donde se preparan asados tradicionales, el hot tub para relajarse y un taller de carpintería, la afición de Alejandro.
La arquitectura no solo se relaciona con la naturaleza circundante, sino que también es consciente del medio ambiente. La disposición de las cubiertas de este volumen actúa como un «impluvium,» recogiendo y aprovechando las aguas pluviales para un uso consciente de los recursos.
Esta casa en la costa del sur de Chile se adapta al entorno y proporciona un espacio funcional y cómodo para sus habitantes. Con un diseño sencillo y su enfoque puesto en los conceptos de la arquitectura bioclimática, la casa Las Docas, pretende ser una construcción eficiente y austera, donde el único lujo es el espacio.
La colaboración con nuestro cliente en este proyecto de arquitectura fue una experiencia enriquecedora y gratificante. Desde el principio, el cliente tenía una visión clara de lo que deseaba, lo que siempre es un punto de partida valioso. Sin embargo, como estudio de arquitectura, nuestro objetivo era llevar esa visión un paso más allá, adaptándola a las necesidades funcionales, bioclimáticas y técnicas propias de un proyecto de arquitectura.
Trabajar en estrecha colaboración con el cliente nos permitió entender a fondo sus necesidades y aspiraciones. Escuchar sus ideas, deseos y preocupaciones, nos permitió diseñar una solución arquitectónica que en palabras de Alejandro, «no solo cumplió con mis expectativas, sino que también las superó» A partir de ahí, todo fue sobre ruedas.
Se hizo hincapié en encontrar soluciones eficientes y funcionales que se alinearan con la visión original del cliente. A través de un proceso de diálogo constante, fuimos capaces de refinar y optimizar cada aspecto del proyecto, asegurando que cada decisión tomada contribuyera al éxito global de la obra. Éxito compartido por supuesto con el cliente quien es participe del proceso de diseño en todo momento.
El resultado final no solo refleja la visión inicial del cliente, sino que incorpora mejoras significativas que hacen que la obra sea más eficiente, sostenible y estéticamente atractiva. Esta experiencia subraya la importancia de una colaboración efectiva entre el cliente y ALTO estudio, donde ambas partes aportan sus conocimientos y perspectivas para lograr un proyecto que cumple con todas las expectativas y necesidades, y que da testimonio de esta colaboración exitosa.